FORMA Y ARMONÍA VITAL.

Espacio abierto al juego de relacionar palabras, formas, y colores al ritmo intimo del universo...




9/6/08

MIRADA, DIALOGO...

Mirar puede ser: dirigir el sentido de la vista a lo que tenemos fuera de nosotros; y desarrollar una visión armónica seria: mantener un dialogo visual con nuestro entorno; pero para ello no es suficiente con asistir pasivamente al acto de mirar, necesitamos "ver" y esto nos lleva a adoptar una actitud activa, a fijarnos con atención y utilizar nuestra inteligencia para verificar las cualidades de lo que estamos viendo.

Si queremos establecer un “diálogo real” también necesitamos "percibir"; o sea: implicar en el acto de ver la participación del resto de nuestros sentidos y notar que tanto lo que percibimos, como el modo de hacerlo, vienen condicionados por nuestras experiencias anteriores que hacen que cada uno de nosotros tengamos ante los mismos hechos un punto de vista diferente. También podemos darnos cuenta que nuestra mirada evoluciona o no, según sea nuestra relación “interior-exterior”. Pues uno evoluciona vitalmente cuando sin perder su identidad, incluye en su visión conceptual lo percibido y observado dentro y fuera de si mismo encontrando nuevas formas de ver la realidad; y uno se estanca vitalmente cuando su visión es un monólogo personal ajeno al otro sin verificar la realidad ni valorar lo percibido por los demás puntos de vista.

Dialogar realmente con alguien o con algo seria: relacionar impresiones objetivas y subjetivas renovando simultáneamente los lazos que unen al “observador y lo observado”; dos polos que configuran lo que podemos entender por “realidad vital”. La dificultad radica en encontrar el equilibrio entre estos dos polos. Cortar la dificultad en dos partes y quedarnos solo con una de las dos, supone evadir el problema. O sea: vivir con la oculta censura de una parte de la realidad y asistir mutiladamente no solo a la perdida de libertad por el estancamiento de nuestro desarrollo como personas, sino a la “incomunicación o monólogo social” junto a la crispación y deterioro de nuestra armonía vital.

 
Una cuestión de la armonía vital es la relación que establecemos con aquello que percibimos y lo que perciben los demás. El problema que surge al establecer una relación, es que su armonía depende del grado de equilibrio personal que cada uno mantiene consigo mismo y con lo que esta fuera de el. Salvando la aparente diferencia, podemos decir: que lo que esta fuera y lo que esta dentro del ser humano, forman una unidad vital. Queramos o no, ambos aspectos de la realidad están interrelacionados; existen y son reales, gracias a su permanente interrelación y evolucionan, se configuran, y generan confianza o afecto y por lo tanto “amor”; o se estancan, se desfiguran y generan crispación, desprecio o terror y como consecuencia “odio”.

Evolucionar en la percepción de la realidad y como consecuencia en nuestra relación con los demás requiere como principio dar igual importancia a los dos polos básicos que configuran la realidad vital, (el observador y lo observado). El paso siguiente sería darnos cuenta que el universo intimo de cada uno de nosotros, es único, pero no es el único, existen tantos como individuos; por lo tanto nuestra relación armónica con alguien empieza por el respeto y reconocimiento del ritmo intimo del universo del otro, que siendo diferente, respira, se nutre y forma una unidad, con el mismo universo que nosotros y los demás seres vivos.

Mirar puede ser una aventura maravillosa que nos permite ver, percibir y amar la vida en todas sus manifestaciones cuando se pone en práctica la “comunicación” entre los dos polos que configuran nuestra realidad “el tu y el yo” que es donde empieza la belleza del “diálogo social” y la sensación de vivir y convivir armónicamente con los demás...

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