FORMA Y ARMONÍA VITAL.

Espacio abierto al juego de relacionar palabras, formas, y colores al ritmo intimo del universo...




17/1/09

FORMA Y EXPRESIÓN


 
La expresión de las formas es tan antigua como la misma humanidad. De hecho el ser humano empieza a “ser humano” en el mismo instante en que empieza a explicarse a sí mismo y a los demás  esto que ocurre dentro y fuera de él mediante formas...
 
Como consecuencia de esta necesidad surge el lenguaje universal de las formas (hoy LENGUAJE GRÁFICO-PLÁSTICO). Primero en el Paleolítico intuitivamente, representando escenas vitales con imágenes esquemáticas de experiencia cotidiana. Más tarde en el Neolítico, las imágenes se van transformando en signos, a los que va dando significado.
 
Cuando empieza la Historia, el ser humano se da cuenta, que las formas tienen vida propia; con ellas se construyen imágenes que viven en otro plano de la realidad; entre ellas se comunican, tienen su propio lenguaje; y a nosotros nos transmiten sensaciones según su posición tamaño y relación.


La formas son seres vivos, hijos de la mano del hombre. Son la expresión consciente pero también inconsciente de nuestro modo de ser.

 
Ellas, las formas, actúan como universo de sugerencias; configuran los retratos del alma humana; registran el latir humano del tiempo; representan nuestras más intimas inquietudes, dudas, anhelos y también nuestras contradicciones…

13/1/09

FORMA Y SIGNIFICADO

Cuando en Europa empezó la maquinización y con ella el desarrollo industrial, los ingenieros y artistas de la época llegaron al siguiente acuerdo: “una cosa es más bella cuando además es útil y es más útil cuando además es bella”. De este principio surge la palabra DISEÑO, que quiere decir: “útil y bello”. Diseñar es una compleja tarea de "integración" de necesidades técnicas, sociales, económicas, biológicas, materiales, psicológicas, afectivas y estéticas, donde interviene la forma, el color, la textura, el volumen, espacio, las proporciones y su relación con lo demas. Todo ello pensado e interrelacionado con el medio ambiente que rodea a la humanidad. Su aplicación lleva implícito el significado de la forma y con ello el respeto íntimo de relación interior-extrerior al entorno histórico y natural de ubicación.

ELS XIQUETS
Configurar la forma útil y bella implica responder desde la actividad al menos a dos referentes básicos: uno subjetivo interior fruto íntimo de la fantasía individual y otro objetivo exterior perteneciente a la necesidad del momento social que vivimos. Al unir estos dos principios en una intencion de dar respuesta armónica se me ocurren varias ideas o líneas de actuación como intimas propuestas básicas:

• ESCULTURAS PARA HABITAR. Materia hecha obra para gozar íntima y socialmente de su presencia urbanística  y estancia habitable y acogedora..
• ESCULTURAS PARA CRECER. Materia  organizada por el tacto y el contacto lúdico de sensaciones estéticas que invitan al juego y desarrollo armónico de facultades...
GRUPO ESCOLAR S. SEBASTIA VINARÒS

                                                          GRUPO ESCOLAR MARQUES DE BENICARLÓ
• MUROS PARA MEDITAR. Mundos  ideales de reflexiones éticas que invitan al libre recogimiento y meditación.
IGLESIA DE ALCOCEBER

• MUROS PARA PERCIBIR. Materia erosionada y palpitante de emociones y sueños para compartir en diálogos íntimos...
MOVIMIENTO HORIZONTAL-VERTICAL
• ESCULTURAS PARA DIALOGAR. Presencias parciales de cuerpos humanos desnudos a la vida que aman, pierden,  aprenden, y desprenden, valor...
 
Estas propuestas iniciadas en 1970 han ido configurando  forma y significado de mi trabajo diario mientras me sigo  planteando y voy encontrando nuevas respuestas a las siguientes preguntas:.

 ¿Que ocurre?... ¿Cómo funciona?..
Dos preguntas que me hago cada dia para darme cuenta de esto que ocurre dentro y fuera de mi; sobre todo, al decidir relacionar y construir respuestas armónicas al ecosistema biológico y socal del cual formo parte.
Cualquier  acción de relación humana con el otro, los otros y el entorno natural y artificial donde me encuentro es motivo de análisis y reflexión para actualizar y construir nuevas respuestas.

Cuando escucho el eco íntimo de mi organismo puedo percibir tres aspectos:

ACTITUD: como postura interior ante la vida.
MIRADA: como reconocimiento de esto que me toca vivir.
ACCIÓN como impulso vital de mi existencia.
Estos tres móviles, rigen mi ser, desde que decidí responsabilizarme, de esta capacidad  de conciencia que puedo desarrollar.

IMAGEN EN ACCIÓN 
Entiendo la función de imaginar como una facultad que mantiene viva mi visión de realidad.
Mi imaginación va indisolublemente ligada a mi trabajo. Es una especie de simbiosis que nos capacita y nos hace autónomos a la obra y a mi.
Imagino antes que pienso y mientras actuo, nace cierta imagen motriz o arquitectura interior que pone en orden todas las fibras de mi cuerpo. Esta imagen motriz generada en la acción, reconstruye objetivamente en mi la realidad dando respuesta a las percepciones que me llegan del exterior.
Mi campo imaginativo es una entidad en movimiento y transformación, un sistema abierto donde ilimitados componentes se convocan a la invención del nuevo instante.


La acción me da la oportunidad de enfrentarme conmigo mismo y en ello se sustenta mi acercamiento a la realidad no para transformarla sino para descubir su autenticidad.
La claridad de estas percepciones viene dada en la medida en que interpreto con lucidez pautas de equilibrio y  armonía vital en esto que ocurre dentro y fuera de mi.

ACCIÓN Y ARMONÍA VITAL
Si entiendo que el ser humano se realiza mediante la acción, que el hombre es lo que es capaz de hacer, que el esfuerzo ha dado forma a la Historia y que la forma del futuro está en manos de las voluntades del presente, habre de comprender que eso que hago es algo importante y que la actitud que tenga ante ello necesita una especial atención.


Centrarse en la acción de un modo despierto implica la participación total del ser humano;  no sólo  de los músculos y huesos o la simple inteligencia sino también la intuición, la conciencia, los sentidos, la voluntad y todas las fibras que componen nuestro ser. La indiferencia y no participación de nuestras facultades ante lo que hacemos impide el normal desarrollo de nuestra armonía vital.
Ocurre con frecuencia que al entregarnos a la acción de nuestro quehacer diario lo hacemos con la mente ocupada por ideas ajenas a lo que estamos haciendo, mientras desarrollamos la acción de un modo mecánico y rutinario sin apenas prestar atención a lo que tenemos delante. Esta falta de identificación con nuestra acción  presente deja un vacío entre la obra y nosotros, creando dentro de nuestras facultades agitación y conflicto por un lado y estéril rigidez por otro, con lo cual no sólo restamos vitalidad a nuestra obra de cada día sino que impedimos el desarrollo armónico de nuestras facultades y la natural evolución de forma y significado de nuestro yo.