FORMA Y ARMONÍA VITAL.

Espacio abierto al juego de relacionar palabras, formas, y colores al ritmo intimo del universo...




8/5/13

PRINCIPIO QUE FUNCIONA


No tengo miedo a equivocarme”  con esta frase estrecha mis manos  Domingo Forner antiguo alumno del Instituto de Bachillerato (hoy I.E.S. Leopoldo Querol)  que presenta su obra en la Fundació  Caixa  Vinaròs  y permanecerá  expuesta hasta el 15 de junio.

 La espontaneidad  y la belleza plástica de sus lienzos de gran tamaño, rica en matices y contrastes armónicos,  es un estímulo visual para el espectador  que  ha contagiado a todos los presentes incluido al presidente de la Fundación Manuel Molinos; como hemos podido constatar en el acto de presentación, su  verbo  fluido espontaneo “sin miedo a equivocarse”, nos ha dejado ver  al  niño  que todos llevamos dentro, mostrando en presente  vivencias comunes  con Domingo Forner y los compañeros de curso en el Instituto, donde empezamos a equivocarnos y rectificar sin miedo a conocer nuevas formas de aprender asimilando en la practica el valor de descubrir el error dentro del propio trabajo;  integrando la experiencia individual de nuestro crecimiento, en grupos  de valor compartiendo  experiencia y belleza en contrastes armónicos de nuestras formas de ser haciendo.



Terminada la presentación un grupo de adolescentes abordan al artista en visible empatía  con él y su obra, mientras en la sala no paran de entrar compañeros del Instituto de la   década de los 70. Momento  que aprovecho  para salir y dejar paso a la juventud. 

Otro día volveré para ver la obra con más detenimiento y hacer algunas fotos que os prometo colgar aquí, mientras tanto podéis gozar visualmente de la obra en directo en la Fundació Caixa Vinaròs de martes a sábados de 17,30 a 20,30 horas.  

 
La obra  de  Domingo Forner  podemos encuadrarla dentro de las tendencias del expresionismo abstracto surgidas después de la segunda guerra mundial; en este caso el drama ha sido sustituido por la inocencia del niño  que juega sin saber que está jugando. Su  actual  espontaneidad no es casual,  es fruto  del conocimiento práctico del  lenguaje  del color. 

La eclosión de la naturaleza parece surgir en la obra de Domingo Forner  que al  incluir  y relacionar los  opuestos en adecuada proporción se produce el valor que  configura  la  visión global de la vida;  expresión básica del latido integrador y solidario en nuestras actuaciones.
 
El ritmo artificial de la ciudad lo explica con valiente desenfado en el color y en la forma en enajenado movimiento.
 
 

Los caminos visuales surgidos del inconsciente muestran artificiosas referencias viscerales de accidentes aéreos donde la belleza  del color hecha añicos no pierde su vivacidad. 
Domingo Forner ha sabido cuidar con mimo y afecto  al niño que lleva dentro haciéndolo valiente y decidido "sin miedo a equivocarse" mostrándonos su punto de vista con la belleza de todos sus defectos. Parece el momento oportuno que ese niño proyecte como adulto la  construcción de su  visión más allá del ritmo artificial que vivimos... 
 

1 comentario:

MINGO dijo...

Como siempre, genial, amigo Córdoba. No he visto la exposición pero si tengo ganas de verla. Espero tener un rato libre para ir a ver tanta belleza. Te mando un fuerte abrazo.